Valores: ¿cuáles son tus superpoderes?

Valores: ¿cuáles son tus superpoderes?

La analogía de valores y superpoderes es del conocido experto en marca personal Guillem Recolons. Tener poder es tener la capacidad de hacer algo, lo que sea, sin nada ni nadie que lo impida. Por esa razón los superpoderes son asociados a célebres personajes de ficción como Spiderman, Batman o Superman.

A efectos de liderazgo personal o de personal branding, los superpoderes adoptan una forma más humilde de expresión, los llevamos a lo terrenal y los definimos cómo VALORES. A la práctica, los valores son igual de importantes que poder volar, saltar entre edificios, moverse a velocidad ultrasónica con un batmóbil o disponer de una fuerza física sobrehumana.

Los valores son aquellos principios básicos sobre los que basamos nuestras decisiones y que acaban determinando nuestra conducta. Los valores son nuestras raíces y por lo tanto, no podemos cambiarlos de un día para otro. Estos, se han ido construyendo a lo largo de toda nuestra vida, a través de lo que hemos ido aprendiendo y experimentando. Nuestra educación, así como nuestro contexto social y cultural, suelen influir mucho en ellos.

Existen centenares de posts y artículos que definen cuáles son los más importantes, sin embargo, en mi opinión, no existe una lista correcta posible. En mis cursos, suelo hacer un pequeño ejercicio, mapeando los valores de cada una de las personas de clase, llegando siempre a la misma conclusión, y es que todos y cada uno de nosotros ordenamos y agrupamos los valores de forma diferente. Por eso mismo es necesario hacer algo de introspección e intentar definir lo mejor posible cuales son nuestros valores (superpoderes) y poder llegar a hacer una priorización de estos.

Los valores son aquellas premisas básicas, sobre los que fundamentas tus decisiones y debes saber que tomamos más de 35.000 decisiones diarias (el 99,75% de ellas inconscientes). Cuando les pregunto a mis alumnos si les importa el hambre en el mundo, el 100% de ellos responden que sí, algunos muy efusiva y firmemente. Luego, les pregunto cuántos de ellos han llevado algo de comida al banco de alimentos en los últimos meses y en ese momento raramente alguno de ellos alza la mano. Como puedes ver, nuestra conducta no es siempre tan consecuente con nuestros valores. Así, muchas de nuestras frustraciones y eventos dolorosos, ocurren cuando percibimos que nuestros valores no son compartidos con nuestro entorno más cercano, ya sean personas u organizaciones.

Te propongo pues hacer inventario de tus valores. Sin miedo y con la máxima honestidad contigo mismo, pues los valores son personales e intransferibles, y por lo tanto no hay respuestas correctas o incorrectas.  Lo suyo es ser capaz de definir cuáles son los 4 o 5 valores más importantes para ti. Hacer ese ejercicio desde la consciencia, permitirá definir cuáles son las bases de la persona que quieres ser. Luego, debes contrastar si realmente la mayoría de decisiones de tu día a día se fundamentan en esos valores. Pues descargarte un listado de valores en internet o escríbeme a hola@jmagusti.com y estaré encantado de hacerte llegar uno. Te recomiendo que empieces marcando una docena de ellos. Parece fácil pero no lo es, y deberás pensar mucho, descartar, escoger y priorizar. Algunos de los elegidos serán parecidos, así que te propongo que luego los agrupes en 4 o 5 grupos. Finalmente, define el valor más importante de cada agrupación, pues será el que dará nombre a la totalidad del grupo que creaste. Si no eres capaz de definir uno cómo el más importante, te recomiendo que intentes ponerle un nombre que le dé significado a ese grupo. Cualquier «título» que parta ti este bien, pues es algo absolutamente personal.

Definir tus valores te permitirá tomar mejores decisiones y vivir de acuerdo a aquello que realmente eres, estableciendo límites a los demás y mejorando así tu bienestar y felicidad. Definir tus valores te permitirá también velar por ti mismo y priorizar que o a quién quieres en tu vida, y qué o quién sobra., pues eso también pasa. Aprenderás a reconocerte, aceptarte y quererte cómo eres. Los valores te ayudarán a ser más coherente entre aquello que piensas, aquello que haces y aquello que sientes. En palabras de Roy E. Disney, “cuando tus valores son claros para ti, tomar decisiones se vuelve sencillo”.

Sé auténtico, sé tú mismo, abraza tus rarezas.

Optimismo tóxico: más consciencia y más compasión

Optimismo tóxico: más consciencia y más compasión

Después de unos días sin escribir, vuelvo a la carga. Entenderéis que uno no siempre tiene la claridad mental para crear, imaginar, aportar, sumar o todo aquello que tenga que ver con elaborar algo nuevo desde cero, con un mínimo de originalidad y autenticidad.

Crear, se hace desde la calma y la tranquilidad, cuando uno fluye y se siente motivado a ello. Y estos días, después de semanas de mucha intensidad, necesitaba un respiro. De esas obligaciones autoimpuestas, que tan dolor nos produce no cumplir, y de la positividad exhibida, esa que no es real si no postureo, quería hablaros hoy.

¿Os suena este concepto del optimismo tóxico o positividad tóxica? Es algo que creo que genera bastante sufrimiento innecesario, a pesar de las buenas intenciones tras de sí. Hablamos de aquellas tópicas frases de “tú puedes con todo”, “where is the limit” o “todo es posible si crees en ti mismo”. Entiendo que todas estas locuciones parten de la buena voluntad y pienso que está bien intentar mantener una actitud alegre y optimista frente al devenir de la vida, pero a veces la vida también trae momentos o eventos más bien negativos, que no pueden afrontarse con alegría desbordada o con motivación infinita. A veces, hay que parar y sentir. En esos momentos, suele ser necesaria la reparación, inclusive la tristeza, el repliegue y sobretodo, vivir las emociones desde la humildad y con total aceptación de nuestros sentimientos.

Estar de bajón es de ser humanos y como todas las personas tenemos días de todo. La vida es eso, una sensación de éxitos y alegrías, junto a accidentes, incidentes y eventualidades de todo tipo. Perder el trabajo, discutir con un amigo, tener un roce con la pareja o que pierda tu equipo de futbol favorito, no son momentos para ponerse a saltar de alegría. Autoliderarse pasa por aceptar esas emociones, gestionarlas siendo sinceros con nosotros mismo y afrontarlas con gran modestia y apertura a la experiencia.

Me gustan los mensajes positivos, los aforismos motivadores y por supuesto, creo que es necesario y excelente, intentar mantener una actitud optimista no matter what, pero creo que es de inteligentes ser realistas y mantener los pies en el suelo, sin autoengaños. Hay que permitirse tener un mal rato, incluso una mala racha, y siempre es tan bueno como necesario, mirar hacia dentro y ser compasivo con uno mismo.

Las emociones tienen un sentido y están allí por razones adaptativas, y justo por ello, es importante que las atengamos como se merecen.

Creo que las redes sociales han tenido gran impacto en esta cuestión, dificultando la gestión de emociones de uno mismo, especialmente en el caso de los adolescentes. En Instagram por ejemplo, todos solemos compartir nuestros grandes momentos: momentos de fiesta, felicidad, fantasía, viajes, ocio, celebraciones, alegría o placer. Y debemos recordar que eso no es real. No es bueno ni malo, simplemente debemos ser conscientes que eso no refleja la vida de esas personas. Hace un par de años, un grupo de jóvenes mexicanos (Eddie Silva, Valeria Rodriguez y el conocido youtuber Lord Hendrick), lo denunciaban mediante un creativo vídeo. Igualmente, las marcas y publicistas saben bien que somos mucho más vulnerables y promiscuos cuando nos encontramos en esos momentos de cierto decaimiento. Conozco en primera persona, a personas cercanas que no se permiten estar mal y que afrontan sus bajones con compras impulsivas o buscando placer y chutes de felicidad en cualquier frívolo refugio que les permita evadirse de sí mismos. Atajos para no parar, respirar y pensar el porqué de mis sentimientos.

Creo que la clave de todo está en la aceptación y en convertir esos momentos difíciles en aprendizajes. Los fracasos, obstáculos y problemas seguirán formando parte de nuestra vida. Aceptarlo, nos permite ampliar la mirada, coger aire, encontrar un poco de espacio, validar nuestras emociones y explorar los eventos que las han provocado desde una mentalidad más abierta/exploradora y una necesaria voluntad/actitud de crecimiento (growth mindset).

Como dejo escrito el gran Gerardo Schmedling, “aceptar permite liberarte de una gran parte del sufrimiento”. Ante eventos negativos, lo normal es estar triste y validar nuestras emociones, para proceder a su gestión/regulación.

Así pues, mi consejo es que te olvides de las sonrisas forzadas y que no hagas caso de mensajes poco realistas o de idealizados perfiles de Instagram. En esos momentos, pasa de la continua conversación interior del “debería”, “tendría que”, etc; y acepta que no todo es de color de rosa. Siente, aunque sea miedo o tristeza, pues sentir es estar vivo. Tómate tu tiempo e intenta descifrar esas emociones, primer paso para su gestión. Pide ayuda si la necesitas. Lidérate, para, como he dicho al principio, poder volver a crear, imaginar, aportar y sumar a los demás.

10 Consejos para apasionarte por tu trabajo (Parte II)

10 Consejos para apasionarte por tu trabajo (Parte II)

Hace unos días escribí un primer post sobre la importancia de poder dedicarnos profesionalmente a aquello que más nos llena y nos hace sentir realizados y satisfechos. Señalaba también la contribución que esas sensaciones pueden llegar a tener para nuestra salud mental y física (mens sana in corpore sano), pues dedicamos más de un tercio de nuestra vida a nuestras actividades profesionales.

Podéis encontrar la primera parte de ese post aquí.

Déjame recordarte que los apasionados con su trabajo son aquellos que “saltan de la cama para ir a trabajar, se sienten vivos y energéticos. Suelen conseguir buenas remuneraciones y mejores posiciones y proyectos, permaneciendo en sus empresas por más tiempo. Se les pasa la jornada más rápida y constantemente están pensando en cómo pueden mejorar, ser más, hacer más y contribuir más”.

Así pues, aquí te dejo otros 5 consejos de aquello que puedes hacer conscientemente para sentir pasión por tu trabajo:

1.- Aprende a parar para reconectar

Es importante saber parar. Dosifica y búscate momentos de desconexión para poder poner atención plena y consciencia en lo que haces, priorizando lo verdaderamente urgente e importante en tu vida. La vorágine de la era digital hace que esos momentos sean cada vez más difíciles, a la vez que necesarios, de encontrar (o crear).

2.- Plantéate un cambio laboral

En momentos de desconexión o apatía laboral (y vacío vital), solemos anestesiarnos con pensamientos y actitudes egoístas y materialistas. Ponemos el foco fuera y no dentro. Nos dejamos la piel en algo que no nos gusta, aspirando a conseguir mucho dinero, un buen coche, una casa más grande, reconocimiento (status), más responsabilidad, más poder, etc. A menudo, y al cabo de un tiempo, nos damos cuenta que esos son deseos de nuestro yo más egoico y no necesariamente los sueños de nuestro yo más esencial. Crisis de la mediana edad, vació existencial, apatía, decepción laboral, ¿os suena? Es recomendable pues abrir el foco, reexaminar, revisar cuales son nuestras prioridades y valores más profundos, el estilo de vida que deseamos… y si es necesario, decidirse por un cambio laboral. Eso no tienes nada de malo, es más bien de valientes. Según los expertos, las próximas generaciones difícilmente estarán más de 4 años en una misma empresa.

3.- Deshazte de tus creencias limitantes

Cuando hablamos de creencias limitantes hablamos principalmente de miedo, y el miedo es lo que nos impide llegar a ser nuestra mejor versión. Miedo al error, miedo al cambio, miedo a la crítica… todo se resume a sentir miedo, miedo y más miedo. El miedo nos sostiene dónde estamos, mientras que el potencial que tenemos como personas es infinito. Miedo y pasión, son conceptos antagónicos. Lo que significa que, si consigues hacer desaparecer el miedo, estarás más cerca de sentirte un apasionad@. Te animo a que identifiques cuáles son esas creencias que te paralizan y que las cuestiones. Puedes pedir la ayuda de un coach o un psicólogo si lo necesitas (desmitifiquémoslo ya, por favor). Ha llegado el momento de que pongas conciencia en esas creencias y te des cuenta de que el poder está en ti.

4.- Revisa tu concepto de éxito

Después de la felicidad, el éxito es lo que más nos suele preocupar en cualquier ámbito de nuestra vida. Todos deseamos ser exitosos en la familia, en el amor, en el deporte, en la música y, por supuesto, en el mundo laboral. Sin embargo, el éxito no garantiza ser mejor o peor, ser más o menos feliz. De hecho, todos conocemos a personas de mucho éxito profesional que son realmente infelices en alguna otra faceta de su vida. En mi opinión, ningún trabajo exitoso puede llegar hacerte sentir pleno, si no viene acompañado de un equilibrio de los otros aspectos de la rueda de la vida: salud, amigos, amor, familia, ocio, desarrollo personal y profesional, y dinero.

5.- Crea tu marca personal

El autoconocimiento es esencial para poder gestionar activamente nuestra marca personal, además de un proceso indispensable para tomar decisiones conscientes sobre a dónde nos dirigimos a nivel vital. Descubrir nuestro porqué, nuestros valores, nuestras aspiraciones, fortalezas y talentos y, sobretodo, nuestra pasión, es indispensable a la hora de diseñar cualquier plan estratégico de una marca personal. Haz un curso de coaching vocacional o de gestión de marca personal y aumenta tus posibilidades de conseguir el proyecto o trabajo que te apasiona.

Espero que éstos consejos te sean útiles y logres sentir pasión por tu trabajo sea cual sea tu pasión.

Dedicarnos a aquello que nos apasiona es fuente de plenitud, dicha y felicidad. En palabras de Steve Jobs, “la única manera de hacer un trabajo excelente es hacer lo que amas”.

Y recuerda, nada gana a la fuerza del corazón.

Encantado de leer tus comentarios 🙂

10 Consejos para apasionarte por tu trabajo (Parte I)

10 Consejos para apasionarte por tu trabajo (Parte I)

¿Alguna vez te has preguntado si sientes pasión por tu trabajo?

Según los datos de WorkMeter, pasamos una media de 9 horas y 19 minutos al día en nuestro lugar de trabajo, es decir, más de un tercio de nuestro tiempo vital. Asimismo, el dato verdaderamente impactante es que el 80% de las personas se sienten insatisfechas con su trabajo. Es evidente el impacto que esto puede llegar a tener sobre nuestro bienestar y, consecuentemente, sobre nuestra salud física y mental.

En mi opinión, conseguir el máximo bienestar personal depende en gran parte de sentir pasión por aquello a lo que nos dedicamos. Poder dedicarnos a aquello que nos apasiona, nos llena y nos conduce al llamado estado de flow (flujo). El psicólogo Mihály Csíkszentmihályi definió este concepto cómo un estado de concentración completa en aquella actividad o situación en la que uno se encuentra. En otras palabras, un estado en el que estás tan inmerso y comprometido con la actividad que estás realizando, cuando el tiempo vuela y el ego (nuestra vocecita) desaparece.

Trabajar apasionadamente implica afrontar nuestras responsabilidades laborales con ganas y sin excusas. Es llevar a cabo las tareas que nos corresponden con compromiso y entusiasmo. Es sentirse pleno y realizado. Tener ganas de crecer y aprender. Los apasionados saltan de la cama para ir a trabajar, se sienten vivos y energéticos. Suelen conseguir buenas remuneraciones y mejores posiciones y proyectos, y permaneciendo en sus empresas por más tiempo. Se les pasa la jornada más rápida y constantemente están pensando en cómo pueden mejorar, ser más, hacer más y contribuir más.

Y tú, ¿Te sientes apasionado por tu trabajo? O, por el contrario… ¿te sientes cansado, desmotivado y no sabes cómo recuperar las de ganas de ir a trabajar?

Sentir pasión por nuestro trabajo debería convertirse en uno de nuestros objetivos vitales. En este sentido, quiere compartir 10 consejos que pueden ayudarte a sentir pasión por tu trabajo.

  1. Entrena tu mente

Dónde pones el foco pones la fuerza. Como dice el refrán popular, en todos lados se cuecen habas, así que aceptemos que la felicidad laboral plena, es en realidad una utopía. No existe la perfección total. Todas las posiciones tienen elementos positivos y negativos, y solo tú puedes aumentar tu nivel de consciencia para poner el foco en lo que más te llena de tu trabajo.

2. Enlaza tu trabajo con tus objetivos personales

Tener un trabajo que nos permita acercarnos a nuestros objetivos personales, nos puede ayudar muchísimo a sentir engagementcon el trabajo que realizo. Estoy hablando de “practicidad”. Tal vez estas en un momento vital en que deseas priorizar la familia y la vida social, y lo que quieres es mayor flexibilidad y no necesariamente más dinero. O, por ejemplo, estas en una etapa de formación y deseas priorizar tu carrera profesional en una empresa muy reconocida por sus planes de carrera. En definitiva, se trata de valorar si tu proyecto profesional suma a un porqué personal aún mayor y si hay alineación con ese propósito.

3. Conecta con tu equipo

El entorno (laboral) suele tener un gran impacto en nuestro ser. Es importante pues que ese entorno sea proclive a tu desarrollo y bienestar. En palabras de Jim Rohn, “eres el promedio de las 5 personas que te rodean”. En ese sentido, es también es importante trabajar lo formal y lo informal, intentando crear un buen ambiente de trabajo. Conocer a tus compañeros, sus pasiones, sus preocupaciones, empatizar con ellos, acompañarlos, etc. En medida de lo posible, pasar de ser un grupo a un equipo, con objetivos comunes para que el entusiasmo se contagie.

4. Dedícate a las tareas que más te gustan

En todos los trabajos hay una parte que nos encanta y otra que preferiríamos no realizar. Intenta delegar, si es posible, esa parte que menos te guste y pasar más tiempo haciendo aquello que te apasiona. A mí no me gusta la burocracia, así que, aunque yo podría responsabilizarme de algunas gestiones, normalmente prefiero que sea mi gestor quién se encarga de prácticamente todo. Si es su actividad principal, probablemente el gestor lo hará mejor y con mayor entusiasmo. Hoy disponemos de asesores, consultores y proveedores de servicios para prácticamente todo, sin excepción. Subcontrata.

5. Sal de tu zona de confort

En lo personal, como en las empresas, o estas creciendo o estás muriendo. Para sentirse conectado y apasionado es necesario estar progresando personal y profesionalmente. Atrévete a salir de tu zona de confort. En mi último trabajo, me sentía estancado y aburrido, y fue un gran error no haber hecho un cambio antes. Para algunos el aprendizaje constante y el crecimiento personal son cuestiones innegociables. Plantéate si es tu caso.

Y para no alargarme mucho, acabo este artículo en el próximo post. ¡Sígueme en redes y no te lo pierdas!

Los 3 principios del autoconocimiento (y para la vida)

Los 3 principios del autoconocimiento (y para la vida)

Cada persona vive el viaje interior a su manera y lo afronta desde su propia perspectiva. No se trata de un proceso lineal, ni existe una pauta clara para avanzar en el camino del autoconocimiento. No hay ruta marcada para encontrar nuestro propósito, nuestro porqué o nuestra profesión ideal. Como escribió Machado “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. De ahí, que sea muy importante afrontar este proceso con cierta calma, amplitud de miras, mucha auto-observación y voluntad de experimentación. Se trata de ir por la vida con «mente exploradora».

Asimismo, existen 3 principios básicos en los que fundamentar cualquier proceso de búsqueda interior y de reflexión vital. Es decir, son tesis universales que nos pueden ayudar a reflexionar sobre nuestras creencias y sobre nuestra manera de tomar de decisiones.

  1. Eres único/a

Tu vida es tuya y de nadie más. Es decir, nadie la ha vivido antes y nadie va a vivirla después. Eres único y diferente a absolutamente cualquier otro ser humano que exista, que haya existido o vaya a nacer en el futuro. Hasta los gemelos monocigóticos, aquellos que comparten placenta, pueden llegar a ser muy diferentes en cuánto a sus atributos. Así, es importante tener bien presente que todos disponemos de unas capacidades únicas y unas características propias.

Nos diferencia un primer factor biológico. Ten en cuenta que tu vida empezó a formarse mucho antes de que nacieras. Imagina cuántos seres humanos han vivido en los cincuenta mil años que han pasado desde que existiera el Homo Sapiens y con él, tus primeros antepasados reales. ¿Cuántas vidas se habrán compartido e hijos se habrán formado para dar lugar a tu nacimiento? ¿Cuántas citas a ciegas se habrán ideado? Tu vida, como dijo en su día el Dalai Lama, es al fin y al cabo, un milagro. Y es con el paso de los años y las relaciones entre tus antepasados, que se han ido creando tus atributos: tu sexo, tu color de piel, tus rasgos, tu sexualidad, así como también tus aptitudes, tu personalidad, tus fortalezas y tus talentos.

El segundo factor es nuestro entorno cultural, entendido como nuestros valores compartidos, nuestros hábitos sociales o nuestros patrones de conducta. La cultura te limita y te concede, te otorga y te prohíbe. Así, tu vida y tu propósito se verán afectados por cómo te afecta tu entorno cultural. Yo nací en un lugar concreto de la plana de Lleida y en un momento histórico específico del siglo XX. Mis posibilidades no tienen nada que ver con las de mis tatarabuelos, que nacieron en mí mismo pueblo hace tan solo algo más de 100 años. Mientras que ellos ni siquiera pudieron ver las olas del mar, yo podría estar regentando un chiringuito en la playa o haber estudiado para convertirme en capitán de un barco mercante. Mi entorno social y cultural me permite hoy abrirme a experiencias inimaginables hace tan solo unas decenas de años.

2. Eres creador/a de tu vida.

Lo habrás oído antes, pero está bien recordarlo: no podemos cambiar el pasado, pero si podemos crear nuestro futuro. Vamos, que el pasado no arruine ni tu presente, ni tu futuro. Es cierto que en muchos aspectos somos como como el resto de humanos, mortales y dependientes del planeta para sobrevivir, pero también lo es que somos estrictamente diferentes. Tu ADN o tu huella dactilar así lo demuestran. En comparación con otros organismos, los seres humanos somos los únicos con capacidad de imaginación y de creatividad, pudiendo remontarnos a momentos pasados, o bien anticipar eventos futuros. La premonición, la retrospección, la imaginación y la creatividad son poderes inmensos que a menudo nos permiten dar forma a nuestras vidas. Somos creativos por naturaleza, como especie y también a nivel individual. Hay que recordar que “cada uno de nosotros es artífice de su propio destino”. Como ser humano dispones de multitud de posibilidades de elección. Es decir, cuando naces, no lo haces con un manual de instrucciones. Tú creas tu vida y tú puedes moldearla según las posibilidades de cada momento. En palabras de George Kelly: “Nadie tiene por qué ser víctima de su propia biografía”.

  1. Tu vida no es lineal

Seguramente, en algún momento de tu infancia te hicieron la típica pregunta: ¿qué quieres ser de mayor? E imagino que si eres de mi generación, la respuesta sería bombero, astronauta o futbolista. Hoy en día, creo que las respuestas más habituales son youtuber, instagramer, gamer o influencer. El caso es que las posibilidades de que te conviertas en eso que un día pensaste, son bastante bajas, pues en la mayoría de casos no es posible prever los matices de la vida: como progresaras en tus trabajos, dónde comprarás tu casa, cómo será tu pareja o cuando tendrás hijos, si es que finalmente decides tener. En mi caso, al acabar la ESO, mi tutor me empujó hacía el bachillerato tecnológico; estudios que nunca terminé. Aunque más tarde estudié y me gradué en la universidad, y conseguí encontrar mi propósito, durante mi vida laboral asumí muchos roles, llegando a vivir en 3 países diferentes, y ganándome la vida de camarero, carretillero, agricultor, administrativo fiscal, recepcionista de hotel, técnico comercial, analista académico o asistente de ventas. Hoy, después de especializarme en ello, me dedico a la gestión estratégica de departamentos de marketing y ventas, y soy feliz acompañando y formando a personas en procesos de autoconocimiento y en la planificación de sus marcas personales. Lo que quiero decir es que ni tú, ni yo, ni nadie puede predecir exactamente su vida. Tu vida, como la mía, es una constante sucesión de eventos fruto de combinación de tus intereses y tu personalidad, con las circunstancias y oportunidades del entorno y el momento. Aunque en tu perfil de Linkedin o en tu currículum, lo expreses como una vida planificada cronológicamente la realidad es muy distinta. Evidentemente, no queremos dar la impresión de que nuestra vida ha sido una constante sucesión de cambios, como lo son la mayoría, sino que se ha sucedido a partir de una planificación sensata y deliberada. Además, en mi opinión, tampoco el paso de los años es en realidad, significado o evidencia de nada. Es la experiencia y no el tiempo cronológico lo que forma al individuo, define sus creencias y su personalidad. Así, para encontrarte a ti mismo y descubrir tu propósito, es necesario y recomendable abrirse a la experiencia, y encontrar y valorar nuevos caminos de acuerdo al entorno y a las oportunidades de cada momento.

Dicen que la mejor manera de predecir el futuro es creándolo. Igualmente, yo creo que la mejor manera de conocerse a sí mismo, es creándose conscientemente a sí mismo. Cómo dice la canción, a vivir se aprende viviendo.

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Artículo en parte adaptado del libro Encuentra tu Elemento, de Ken Robinson. Cap. 1