Cada persona vive el viaje interior a su manera y lo afronta desde su propia perspectiva. No se trata de un proceso lineal, ni existe una pauta clara para avanzar en el camino del autoconocimiento. No hay ruta marcada para encontrar nuestro propósito, nuestro porqué o nuestra profesión ideal. Como escribió Machado “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. De ahí, que sea muy importante afrontar este proceso con cierta calma, amplitud de miras, mucha auto-observación y voluntad de experimentación. Se trata de ir por la vida con «mente exploradora».

Asimismo, existen 3 principios básicos en los que fundamentar cualquier proceso de búsqueda interior y de reflexión vital. Es decir, son tesis universales que nos pueden ayudar a reflexionar sobre nuestras creencias y sobre nuestra manera de tomar de decisiones.

  1. Eres único/a

Tu vida es tuya y de nadie más. Es decir, nadie la ha vivido antes y nadie va a vivirla después. Eres único y diferente a absolutamente cualquier otro ser humano que exista, que haya existido o vaya a nacer en el futuro. Hasta los gemelos monocigóticos, aquellos que comparten placenta, pueden llegar a ser muy diferentes en cuánto a sus atributos. Así, es importante tener bien presente que todos disponemos de unas capacidades únicas y unas características propias.

Nos diferencia un primer factor biológico. Ten en cuenta que tu vida empezó a formarse mucho antes de que nacieras. Imagina cuántos seres humanos han vivido en los cincuenta mil años que han pasado desde que existiera el Homo Sapiens y con él, tus primeros antepasados reales. ¿Cuántas vidas se habrán compartido e hijos se habrán formado para dar lugar a tu nacimiento? ¿Cuántas citas a ciegas se habrán ideado? Tu vida, como dijo en su día el Dalai Lama, es al fin y al cabo, un milagro. Y es con el paso de los años y las relaciones entre tus antepasados, que se han ido creando tus atributos: tu sexo, tu color de piel, tus rasgos, tu sexualidad, así como también tus aptitudes, tu personalidad, tus fortalezas y tus talentos.

El segundo factor es nuestro entorno cultural, entendido como nuestros valores compartidos, nuestros hábitos sociales o nuestros patrones de conducta. La cultura te limita y te concede, te otorga y te prohíbe. Así, tu vida y tu propósito se verán afectados por cómo te afecta tu entorno cultural. Yo nací en un lugar concreto de la plana de Lleida y en un momento histórico específico del siglo XX. Mis posibilidades no tienen nada que ver con las de mis tatarabuelos, que nacieron en mí mismo pueblo hace tan solo algo más de 100 años. Mientras que ellos ni siquiera pudieron ver las olas del mar, yo podría estar regentando un chiringuito en la playa o haber estudiado para convertirme en capitán de un barco mercante. Mi entorno social y cultural me permite hoy abrirme a experiencias inimaginables hace tan solo unas decenas de años.

2. Eres creador/a de tu vida.

Lo habrás oído antes, pero está bien recordarlo: no podemos cambiar el pasado, pero si podemos crear nuestro futuro. Vamos, que el pasado no arruine ni tu presente, ni tu futuro. Es cierto que en muchos aspectos somos como como el resto de humanos, mortales y dependientes del planeta para sobrevivir, pero también lo es que somos estrictamente diferentes. Tu ADN o tu huella dactilar así lo demuestran. En comparación con otros organismos, los seres humanos somos los únicos con capacidad de imaginación y de creatividad, pudiendo remontarnos a momentos pasados, o bien anticipar eventos futuros. La premonición, la retrospección, la imaginación y la creatividad son poderes inmensos que a menudo nos permiten dar forma a nuestras vidas. Somos creativos por naturaleza, como especie y también a nivel individual. Hay que recordar que “cada uno de nosotros es artífice de su propio destino”. Como ser humano dispones de multitud de posibilidades de elección. Es decir, cuando naces, no lo haces con un manual de instrucciones. Tú creas tu vida y tú puedes moldearla según las posibilidades de cada momento. En palabras de George Kelly: “Nadie tiene por qué ser víctima de su propia biografía”.

  1. Tu vida no es lineal

Seguramente, en algún momento de tu infancia te hicieron la típica pregunta: ¿qué quieres ser de mayor? E imagino que si eres de mi generación, la respuesta sería bombero, astronauta o futbolista. Hoy en día, creo que las respuestas más habituales son youtuber, instagramer, gamer o influencer. El caso es que las posibilidades de que te conviertas en eso que un día pensaste, son bastante bajas, pues en la mayoría de casos no es posible prever los matices de la vida: como progresaras en tus trabajos, dónde comprarás tu casa, cómo será tu pareja o cuando tendrás hijos, si es que finalmente decides tener. En mi caso, al acabar la ESO, mi tutor me empujó hacía el bachillerato tecnológico; estudios que nunca terminé. Aunque más tarde estudié y me gradué en la universidad, y conseguí encontrar mi propósito, durante mi vida laboral asumí muchos roles, llegando a vivir en 3 países diferentes, y ganándome la vida de camarero, carretillero, agricultor, administrativo fiscal, recepcionista de hotel, técnico comercial, analista académico o asistente de ventas. Hoy, después de especializarme en ello, me dedico a la gestión estratégica de departamentos de marketing y ventas, y soy feliz acompañando y formando a personas en procesos de autoconocimiento y en la planificación de sus marcas personales. Lo que quiero decir es que ni tú, ni yo, ni nadie puede predecir exactamente su vida. Tu vida, como la mía, es una constante sucesión de eventos fruto de combinación de tus intereses y tu personalidad, con las circunstancias y oportunidades del entorno y el momento. Aunque en tu perfil de Linkedin o en tu currículum, lo expreses como una vida planificada cronológicamente la realidad es muy distinta. Evidentemente, no queremos dar la impresión de que nuestra vida ha sido una constante sucesión de cambios, como lo son la mayoría, sino que se ha sucedido a partir de una planificación sensata y deliberada. Además, en mi opinión, tampoco el paso de los años es en realidad, significado o evidencia de nada. Es la experiencia y no el tiempo cronológico lo que forma al individuo, define sus creencias y su personalidad. Así, para encontrarte a ti mismo y descubrir tu propósito, es necesario y recomendable abrirse a la experiencia, y encontrar y valorar nuevos caminos de acuerdo al entorno y a las oportunidades de cada momento.

Dicen que la mejor manera de predecir el futuro es creándolo. Igualmente, yo creo que la mejor manera de conocerse a sí mismo, es creándose conscientemente a sí mismo. Cómo dice la canción, a vivir se aprende viviendo.

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Artículo en parte adaptado del libro Encuentra tu Elemento, de Ken Robinson. Cap. 1