10 Consejos para apasionarte por tu trabajo (Parte II)

10 Consejos para apasionarte por tu trabajo (Parte II)

Hace unos días escribí un primer post sobre la importancia de poder dedicarnos profesionalmente a aquello que más nos llena y nos hace sentir realizados y satisfechos. Señalaba también la contribución que esas sensaciones pueden llegar a tener para nuestra salud mental y física (mens sana in corpore sano), pues dedicamos más de un tercio de nuestra vida a nuestras actividades profesionales.

Podéis encontrar la primera parte de ese post aquí.

Déjame recordarte que los apasionados con su trabajo son aquellos que “saltan de la cama para ir a trabajar, se sienten vivos y energéticos. Suelen conseguir buenas remuneraciones y mejores posiciones y proyectos, permaneciendo en sus empresas por más tiempo. Se les pasa la jornada más rápida y constantemente están pensando en cómo pueden mejorar, ser más, hacer más y contribuir más”.

Así pues, aquí te dejo otros 5 consejos de aquello que puedes hacer conscientemente para sentir pasión por tu trabajo:

1.- Aprende a parar para reconectar

Es importante saber parar. Dosifica y búscate momentos de desconexión para poder poner atención plena y consciencia en lo que haces, priorizando lo verdaderamente urgente e importante en tu vida. La vorágine de la era digital hace que esos momentos sean cada vez más difíciles, a la vez que necesarios, de encontrar (o crear).

2.- Plantéate un cambio laboral

En momentos de desconexión o apatía laboral (y vacío vital), solemos anestesiarnos con pensamientos y actitudes egoístas y materialistas. Ponemos el foco fuera y no dentro. Nos dejamos la piel en algo que no nos gusta, aspirando a conseguir mucho dinero, un buen coche, una casa más grande, reconocimiento (status), más responsabilidad, más poder, etc. A menudo, y al cabo de un tiempo, nos damos cuenta que esos son deseos de nuestro yo más egoico y no necesariamente los sueños de nuestro yo más esencial. Crisis de la mediana edad, vació existencial, apatía, decepción laboral, ¿os suena? Es recomendable pues abrir el foco, reexaminar, revisar cuales son nuestras prioridades y valores más profundos, el estilo de vida que deseamos… y si es necesario, decidirse por un cambio laboral. Eso no tienes nada de malo, es más bien de valientes. Según los expertos, las próximas generaciones difícilmente estarán más de 4 años en una misma empresa.

3.- Deshazte de tus creencias limitantes

Cuando hablamos de creencias limitantes hablamos principalmente de miedo, y el miedo es lo que nos impide llegar a ser nuestra mejor versión. Miedo al error, miedo al cambio, miedo a la crítica… todo se resume a sentir miedo, miedo y más miedo. El miedo nos sostiene dónde estamos, mientras que el potencial que tenemos como personas es infinito. Miedo y pasión, son conceptos antagónicos. Lo que significa que, si consigues hacer desaparecer el miedo, estarás más cerca de sentirte un apasionad@. Te animo a que identifiques cuáles son esas creencias que te paralizan y que las cuestiones. Puedes pedir la ayuda de un coach o un psicólogo si lo necesitas (desmitifiquémoslo ya, por favor). Ha llegado el momento de que pongas conciencia en esas creencias y te des cuenta de que el poder está en ti.

4.- Revisa tu concepto de éxito

Después de la felicidad, el éxito es lo que más nos suele preocupar en cualquier ámbito de nuestra vida. Todos deseamos ser exitosos en la familia, en el amor, en el deporte, en la música y, por supuesto, en el mundo laboral. Sin embargo, el éxito no garantiza ser mejor o peor, ser más o menos feliz. De hecho, todos conocemos a personas de mucho éxito profesional que son realmente infelices en alguna otra faceta de su vida. En mi opinión, ningún trabajo exitoso puede llegar hacerte sentir pleno, si no viene acompañado de un equilibrio de los otros aspectos de la rueda de la vida: salud, amigos, amor, familia, ocio, desarrollo personal y profesional, y dinero.

5.- Crea tu marca personal

El autoconocimiento es esencial para poder gestionar activamente nuestra marca personal, además de un proceso indispensable para tomar decisiones conscientes sobre a dónde nos dirigimos a nivel vital. Descubrir nuestro porqué, nuestros valores, nuestras aspiraciones, fortalezas y talentos y, sobretodo, nuestra pasión, es indispensable a la hora de diseñar cualquier plan estratégico de una marca personal. Haz un curso de coaching vocacional o de gestión de marca personal y aumenta tus posibilidades de conseguir el proyecto o trabajo que te apasiona.

Espero que éstos consejos te sean útiles y logres sentir pasión por tu trabajo sea cual sea tu pasión.

Dedicarnos a aquello que nos apasiona es fuente de plenitud, dicha y felicidad. En palabras de Steve Jobs, “la única manera de hacer un trabajo excelente es hacer lo que amas”.

Y recuerda, nada gana a la fuerza del corazón.

Encantado de leer tus comentarios 🙂

10 Consejos para apasionarte por tu trabajo (Parte I)

10 Consejos para apasionarte por tu trabajo (Parte I)

¿Alguna vez te has preguntado si sientes pasión por tu trabajo?

Según los datos de WorkMeter, pasamos una media de 9 horas y 19 minutos al día en nuestro lugar de trabajo, es decir, más de un tercio de nuestro tiempo vital. Asimismo, el dato verdaderamente impactante es que el 80% de las personas se sienten insatisfechas con su trabajo. Es evidente el impacto que esto puede llegar a tener sobre nuestro bienestar y, consecuentemente, sobre nuestra salud física y mental.

En mi opinión, conseguir el máximo bienestar personal depende en gran parte de sentir pasión por aquello a lo que nos dedicamos. Poder dedicarnos a aquello que nos apasiona, nos llena y nos conduce al llamado estado de flow (flujo). El psicólogo Mihály Csíkszentmihályi definió este concepto cómo un estado de concentración completa en aquella actividad o situación en la que uno se encuentra. En otras palabras, un estado en el que estás tan inmerso y comprometido con la actividad que estás realizando, cuando el tiempo vuela y el ego (nuestra vocecita) desaparece.

Trabajar apasionadamente implica afrontar nuestras responsabilidades laborales con ganas y sin excusas. Es llevar a cabo las tareas que nos corresponden con compromiso y entusiasmo. Es sentirse pleno y realizado. Tener ganas de crecer y aprender. Los apasionados saltan de la cama para ir a trabajar, se sienten vivos y energéticos. Suelen conseguir buenas remuneraciones y mejores posiciones y proyectos, y permaneciendo en sus empresas por más tiempo. Se les pasa la jornada más rápida y constantemente están pensando en cómo pueden mejorar, ser más, hacer más y contribuir más.

Y tú, ¿Te sientes apasionado por tu trabajo? O, por el contrario… ¿te sientes cansado, desmotivado y no sabes cómo recuperar las de ganas de ir a trabajar?

Sentir pasión por nuestro trabajo debería convertirse en uno de nuestros objetivos vitales. En este sentido, quiere compartir 10 consejos que pueden ayudarte a sentir pasión por tu trabajo.

  1. Entrena tu mente

Dónde pones el foco pones la fuerza. Como dice el refrán popular, en todos lados se cuecen habas, así que aceptemos que la felicidad laboral plena, es en realidad una utopía. No existe la perfección total. Todas las posiciones tienen elementos positivos y negativos, y solo tú puedes aumentar tu nivel de consciencia para poner el foco en lo que más te llena de tu trabajo.

2. Enlaza tu trabajo con tus objetivos personales

Tener un trabajo que nos permita acercarnos a nuestros objetivos personales, nos puede ayudar muchísimo a sentir engagementcon el trabajo que realizo. Estoy hablando de “practicidad”. Tal vez estas en un momento vital en que deseas priorizar la familia y la vida social, y lo que quieres es mayor flexibilidad y no necesariamente más dinero. O, por ejemplo, estas en una etapa de formación y deseas priorizar tu carrera profesional en una empresa muy reconocida por sus planes de carrera. En definitiva, se trata de valorar si tu proyecto profesional suma a un porqué personal aún mayor y si hay alineación con ese propósito.

3. Conecta con tu equipo

El entorno (laboral) suele tener un gran impacto en nuestro ser. Es importante pues que ese entorno sea proclive a tu desarrollo y bienestar. En palabras de Jim Rohn, “eres el promedio de las 5 personas que te rodean”. En ese sentido, es también es importante trabajar lo formal y lo informal, intentando crear un buen ambiente de trabajo. Conocer a tus compañeros, sus pasiones, sus preocupaciones, empatizar con ellos, acompañarlos, etc. En medida de lo posible, pasar de ser un grupo a un equipo, con objetivos comunes para que el entusiasmo se contagie.

4. Dedícate a las tareas que más te gustan

En todos los trabajos hay una parte que nos encanta y otra que preferiríamos no realizar. Intenta delegar, si es posible, esa parte que menos te guste y pasar más tiempo haciendo aquello que te apasiona. A mí no me gusta la burocracia, así que, aunque yo podría responsabilizarme de algunas gestiones, normalmente prefiero que sea mi gestor quién se encarga de prácticamente todo. Si es su actividad principal, probablemente el gestor lo hará mejor y con mayor entusiasmo. Hoy disponemos de asesores, consultores y proveedores de servicios para prácticamente todo, sin excepción. Subcontrata.

5. Sal de tu zona de confort

En lo personal, como en las empresas, o estas creciendo o estás muriendo. Para sentirse conectado y apasionado es necesario estar progresando personal y profesionalmente. Atrévete a salir de tu zona de confort. En mi último trabajo, me sentía estancado y aburrido, y fue un gran error no haber hecho un cambio antes. Para algunos el aprendizaje constante y el crecimiento personal son cuestiones innegociables. Plantéate si es tu caso.

Y para no alargarme mucho, acabo este artículo en el próximo post. ¡Sígueme en redes y no te lo pierdas!

Los 3 principios del autoconocimiento (y para la vida)

Los 3 principios del autoconocimiento (y para la vida)

Cada persona vive el viaje interior a su manera y lo afronta desde su propia perspectiva. No se trata de un proceso lineal, ni existe una pauta clara para avanzar en el camino del autoconocimiento. No hay ruta marcada para encontrar nuestro propósito, nuestro porqué o nuestra profesión ideal. Como escribió Machado “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. De ahí, que sea muy importante afrontar este proceso con cierta calma, amplitud de miras, mucha auto-observación y voluntad de experimentación. Se trata de ir por la vida con «mente exploradora».

Asimismo, existen 3 principios básicos en los que fundamentar cualquier proceso de búsqueda interior y de reflexión vital. Es decir, son tesis universales que nos pueden ayudar a reflexionar sobre nuestras creencias y sobre nuestra manera de tomar de decisiones.

  1. Eres único/a

Tu vida es tuya y de nadie más. Es decir, nadie la ha vivido antes y nadie va a vivirla después. Eres único y diferente a absolutamente cualquier otro ser humano que exista, que haya existido o vaya a nacer en el futuro. Hasta los gemelos monocigóticos, aquellos que comparten placenta, pueden llegar a ser muy diferentes en cuánto a sus atributos. Así, es importante tener bien presente que todos disponemos de unas capacidades únicas y unas características propias.

Nos diferencia un primer factor biológico. Ten en cuenta que tu vida empezó a formarse mucho antes de que nacieras. Imagina cuántos seres humanos han vivido en los cincuenta mil años que han pasado desde que existiera el Homo Sapiens y con él, tus primeros antepasados reales. ¿Cuántas vidas se habrán compartido e hijos se habrán formado para dar lugar a tu nacimiento? ¿Cuántas citas a ciegas se habrán ideado? Tu vida, como dijo en su día el Dalai Lama, es al fin y al cabo, un milagro. Y es con el paso de los años y las relaciones entre tus antepasados, que se han ido creando tus atributos: tu sexo, tu color de piel, tus rasgos, tu sexualidad, así como también tus aptitudes, tu personalidad, tus fortalezas y tus talentos.

El segundo factor es nuestro entorno cultural, entendido como nuestros valores compartidos, nuestros hábitos sociales o nuestros patrones de conducta. La cultura te limita y te concede, te otorga y te prohíbe. Así, tu vida y tu propósito se verán afectados por cómo te afecta tu entorno cultural. Yo nací en un lugar concreto de la plana de Lleida y en un momento histórico específico del siglo XX. Mis posibilidades no tienen nada que ver con las de mis tatarabuelos, que nacieron en mí mismo pueblo hace tan solo algo más de 100 años. Mientras que ellos ni siquiera pudieron ver las olas del mar, yo podría estar regentando un chiringuito en la playa o haber estudiado para convertirme en capitán de un barco mercante. Mi entorno social y cultural me permite hoy abrirme a experiencias inimaginables hace tan solo unas decenas de años.

2. Eres creador/a de tu vida.

Lo habrás oído antes, pero está bien recordarlo: no podemos cambiar el pasado, pero si podemos crear nuestro futuro. Vamos, que el pasado no arruine ni tu presente, ni tu futuro. Es cierto que en muchos aspectos somos como como el resto de humanos, mortales y dependientes del planeta para sobrevivir, pero también lo es que somos estrictamente diferentes. Tu ADN o tu huella dactilar así lo demuestran. En comparación con otros organismos, los seres humanos somos los únicos con capacidad de imaginación y de creatividad, pudiendo remontarnos a momentos pasados, o bien anticipar eventos futuros. La premonición, la retrospección, la imaginación y la creatividad son poderes inmensos que a menudo nos permiten dar forma a nuestras vidas. Somos creativos por naturaleza, como especie y también a nivel individual. Hay que recordar que “cada uno de nosotros es artífice de su propio destino”. Como ser humano dispones de multitud de posibilidades de elección. Es decir, cuando naces, no lo haces con un manual de instrucciones. Tú creas tu vida y tú puedes moldearla según las posibilidades de cada momento. En palabras de George Kelly: “Nadie tiene por qué ser víctima de su propia biografía”.

  1. Tu vida no es lineal

Seguramente, en algún momento de tu infancia te hicieron la típica pregunta: ¿qué quieres ser de mayor? E imagino que si eres de mi generación, la respuesta sería bombero, astronauta o futbolista. Hoy en día, creo que las respuestas más habituales son youtuber, instagramer, gamer o influencer. El caso es que las posibilidades de que te conviertas en eso que un día pensaste, son bastante bajas, pues en la mayoría de casos no es posible prever los matices de la vida: como progresaras en tus trabajos, dónde comprarás tu casa, cómo será tu pareja o cuando tendrás hijos, si es que finalmente decides tener. En mi caso, al acabar la ESO, mi tutor me empujó hacía el bachillerato tecnológico; estudios que nunca terminé. Aunque más tarde estudié y me gradué en la universidad, y conseguí encontrar mi propósito, durante mi vida laboral asumí muchos roles, llegando a vivir en 3 países diferentes, y ganándome la vida de camarero, carretillero, agricultor, administrativo fiscal, recepcionista de hotel, técnico comercial, analista académico o asistente de ventas. Hoy, después de especializarme en ello, me dedico a la gestión estratégica de departamentos de marketing y ventas, y soy feliz acompañando y formando a personas en procesos de autoconocimiento y en la planificación de sus marcas personales. Lo que quiero decir es que ni tú, ni yo, ni nadie puede predecir exactamente su vida. Tu vida, como la mía, es una constante sucesión de eventos fruto de combinación de tus intereses y tu personalidad, con las circunstancias y oportunidades del entorno y el momento. Aunque en tu perfil de Linkedin o en tu currículum, lo expreses como una vida planificada cronológicamente la realidad es muy distinta. Evidentemente, no queremos dar la impresión de que nuestra vida ha sido una constante sucesión de cambios, como lo son la mayoría, sino que se ha sucedido a partir de una planificación sensata y deliberada. Además, en mi opinión, tampoco el paso de los años es en realidad, significado o evidencia de nada. Es la experiencia y no el tiempo cronológico lo que forma al individuo, define sus creencias y su personalidad. Así, para encontrarte a ti mismo y descubrir tu propósito, es necesario y recomendable abrirse a la experiencia, y encontrar y valorar nuevos caminos de acuerdo al entorno y a las oportunidades de cada momento.

Dicen que la mejor manera de predecir el futuro es creándolo. Igualmente, yo creo que la mejor manera de conocerse a sí mismo, es creándose conscientemente a sí mismo. Cómo dice la canción, a vivir se aprende viviendo.

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Artículo en parte adaptado del libro Encuentra tu Elemento, de Ken Robinson. Cap. 1

Puedo porque pienso que puedo

Puedo porque pienso que puedo

Hace unos días estuve viendo el documental de Netflix sobre Carolina Marín, campeona del mundo de bádminton. Cuatro episodios de 20’ que te recomiendo muchísimo y que no deberías perderte.

Viendo el documental me percate una vez más, de que a menudo, cómo sociedad, estamos muy equivocados en la conceptualización del ÉXITO. Muy habitualmente lo valoramos como resultado de una correlación absoluta con grandes dotes de inteligencia o con talentos y habilidades innatas. Esta idea, aunque muy extendida, es totalmente falsa. La inteligencia o el talento innato, por si solos, no son prácticamente garantía de nada. Sin sacrificio, esfuerzo continuado y un entorno propicio que ofrezca las necesarias oportunidades para explotar dichas cualidades, el éxito será la excepción, no la norma.

Asiduamente se da por sentado que un alto coeficiente intelectual o una destreza innata garantizan un futuro prometedor. La realidad es que, aun siendo incuestionable que debe existir una buena base y un cierto nivel de talento y competencia, lo que de verdad diferencia a los primeros percentiles (a los mejores) de la media, es el trabajo, la práctica, la PERSEVERANCIA y el empeño puesto en desarrollar dichas destrezas congénitas.

Malcom Gladwell en su libro Outliers, afirma de forma muy bien documentada que el talento innato, sin práctica tenaz, nunca devendrá en expertise. Es decir, de entre los mejor dotados, los más destacados y los de mayor éxito, no serán los más inteligentes o habilidosos, si no los más currantes.

La investigación de Gladwell nos deja además un número “mágico”, pues nos habla de las 10.000 horas de entrenamiento, ensayo o instrucción. Cita ejemplos como el de Mozart, quién empezó a los 10 años a componer y consiguió su primera obra maestra después de algo más de 10 años de ensayo, cuando tenía 21. O el conocido caso de los Beatles, quienes actuaron durante más de 7 años en los suburbios de Hamburgo, tocando 8 horas al día, 7 días a la semana.

Después de visualizar el documental de esta gran campeona, uno advierte del esfuerzo y duro trabajo que conlleva llegar a la cima, y lo tremendamente difícil que es, además, mantenerse en ella. La historia de Carolina es una historia de SUPERACIÓN, en lo deportivo (cuando sufre una grave lesión de rodilla) y especialmente en lo personal (cuando sigue adelante, sin perder su motivación por ganar) cuando ella y su familia pasan por uno de los momentos más duros de su vida.

No voy a decirte más porque quiero que lo veas por ti mismo. Te avanzo solo que Carolina contamina con su fuerza y nos enseña sobre la importancia de creer en uno mismo. Nos recuerda la relevancia de los pequeños detalles, el poder de los hábitos y el valor del ESFUERZO y el SACRIFICIO. Carolina es el ejemplo de la gran RESILIENCIA que reside dentro de cualquier persona que se cree a sí misma. Así mismo lo dice ella: “puedo, porque pienso que puedo”.

Por último, otro gran aprendizaje de la miniserie es el papel trascendental que juegan cada uno de los miembros en un equipo de alto rendimiento. Aunque solo sea Carolina la que suba a lo más alto del podio, quién gana los partidos, quién suda y sufre dentro de la pista, hay todo un EQUIPO socorriéndola en la consecución de sus objetivos y que sufre (y suda) fuera de ella. El reportaje pone de relieve la importancia de cada uno de sus respectivos compañeros. Su riguroso, exigente y severo entrenador. Su preparador físico y su fisioterapeuta, quienes ayudan a la deportista a prepararse y recuperarse físicamente, así como su psicóloga deportiva, quién la apoya en la gestión de sus emociones, le ayuda a mantener el FOCO y la asiste en el control de sus pensamientos en los momentos más complicados. El equipo y cada uno de sus integrantes, es a la práctica, tan importante como la propia Carolina. Cada uno de los miembros aporta su sabiduría para que la atleta consiga la merecida medalla. Un trocito de ese valioso metal, le corresponde también a cada uno de ellos.

Como os decía, además de estimularos a ver el documental, quería reflexionar hoy sobre la ampliamente extendida sobre valoración de la inteligencia y las habilidades innatas. Como he mencionado antes, el saber y la teoría deben estar ahí, pero como dice Francisco Alcaide, la clave está en “saber hacer”, poner el conocimiento en acción y pasar de la teoría a la práctica. Y entonces, entrenar, entrenar y entrenar hasta conseguir el llamado «conocimiento consciente», la última etapa de cualquier cambio. El “puedo, porque pienso que puedo” del que nos habla Carolina. Recuerdo también la frase de Woody Allen: «me ha llevado10 años tener éxito del día a la mañana». El sacrificio y el esfuerzo mantenido son sin lugar a dudas lo más difícil de la ecuación y precisamente por esa razón, ese esfuerzo es seguramente el elemento que acaba marcando la diferencia.