por Jmagustí | Mar 26, 2022 | JM Agustí
¿Alguna vez te has preguntado si sientes pasión por tu trabajo?
Según los datos de WorkMeter, pasamos una media de 9 horas y 19 minutos al día en nuestro lugar de trabajo, es decir, más de un tercio de nuestro tiempo vital. Asimismo, el dato verdaderamente impactante es que el 80% de las personas se sienten insatisfechas con su trabajo. Es evidente el impacto que esto puede llegar a tener sobre nuestro bienestar y, consecuentemente, sobre nuestra salud física y mental.
En mi opinión, conseguir el máximo bienestar personal depende en gran parte de sentir pasión por aquello a lo que nos dedicamos. Poder dedicarnos a aquello que nos apasiona, nos llena y nos conduce al llamado estado de flow (flujo). El psicólogo Mihály Csíkszentmihályi definió este concepto cómo un estado de concentración completa en aquella actividad o situación en la que uno se encuentra. En otras palabras, un estado en el que estás tan inmerso y comprometido con la actividad que estás realizando, cuando el tiempo vuela y el ego (nuestra vocecita) desaparece.
Trabajar apasionadamente implica afrontar nuestras responsabilidades laborales con ganas y sin excusas. Es llevar a cabo las tareas que nos corresponden con compromiso y entusiasmo. Es sentirse pleno y realizado. Tener ganas de crecer y aprender. Los apasionados saltan de la cama para ir a trabajar, se sienten vivos y energéticos. Suelen conseguir buenas remuneraciones y mejores posiciones y proyectos, y permaneciendo en sus empresas por más tiempo. Se les pasa la jornada más rápida y constantemente están pensando en cómo pueden mejorar, ser más, hacer más y contribuir más.
Y tú, ¿Te sientes apasionado por tu trabajo? O, por el contrario… ¿te sientes cansado, desmotivado y no sabes cómo recuperar las de ganas de ir a trabajar?
Sentir pasión por nuestro trabajo debería convertirse en uno de nuestros objetivos vitales. En este sentido, quiere compartir 10 consejos que pueden ayudarte a sentir pasión por tu trabajo.
- Entrena tu mente
Dónde pones el foco pones la fuerza. Como dice el refrán popular, en todos lados se cuecen habas, así que aceptemos que la felicidad laboral plena, es en realidad una utopía. No existe la perfección total. Todas las posiciones tienen elementos positivos y negativos, y solo tú puedes aumentar tu nivel de consciencia para poner el foco en lo que más te llena de tu trabajo.
2. Enlaza tu trabajo con tus objetivos personales
Tener un trabajo que nos permita acercarnos a nuestros objetivos personales, nos puede ayudar muchísimo a sentir engagementcon el trabajo que realizo. Estoy hablando de “practicidad”. Tal vez estas en un momento vital en que deseas priorizar la familia y la vida social, y lo que quieres es mayor flexibilidad y no necesariamente más dinero. O, por ejemplo, estas en una etapa de formación y deseas priorizar tu carrera profesional en una empresa muy reconocida por sus planes de carrera. En definitiva, se trata de valorar si tu proyecto profesional suma a un porqué personal aún mayor y si hay alineación con ese propósito.
3. Conecta con tu equipo
El entorno (laboral) suele tener un gran impacto en nuestro ser. Es importante pues que ese entorno sea proclive a tu desarrollo y bienestar. En palabras de Jim Rohn, “eres el promedio de las 5 personas que te rodean”. En ese sentido, es también es importante trabajar lo formal y lo informal, intentando crear un buen ambiente de trabajo. Conocer a tus compañeros, sus pasiones, sus preocupaciones, empatizar con ellos, acompañarlos, etc. En medida de lo posible, pasar de ser un grupo a un equipo, con objetivos comunes para que el entusiasmo se contagie.
4. Dedícate a las tareas que más te gustan
En todos los trabajos hay una parte que nos encanta y otra que preferiríamos no realizar. Intenta delegar, si es posible, esa parte que menos te guste y pasar más tiempo haciendo aquello que te apasiona. A mí no me gusta la burocracia, así que, aunque yo podría responsabilizarme de algunas gestiones, normalmente prefiero que sea mi gestor quién se encarga de prácticamente todo. Si es su actividad principal, probablemente el gestor lo hará mejor y con mayor entusiasmo. Hoy disponemos de asesores, consultores y proveedores de servicios para prácticamente todo, sin excepción. Subcontrata.
5. Sal de tu zona de confort
En lo personal, como en las empresas, o estas creciendo o estás muriendo. Para sentirse conectado y apasionado es necesario estar progresando personal y profesionalmente. Atrévete a salir de tu zona de confort. En mi último trabajo, me sentía estancado y aburrido, y fue un gran error no haber hecho un cambio antes. Para algunos el aprendizaje constante y el crecimiento personal son cuestiones innegociables. Plantéate si es tu caso.
Y para no alargarme mucho, acabo este artículo en el próximo post. ¡Sígueme en redes y no te lo pierdas!
por Jmagustí | Feb 15, 2022 | JM Agustí
Cada persona vive el viaje interior a su manera y lo afronta desde su propia perspectiva. No se trata de un proceso lineal, ni existe una pauta clara para avanzar en el camino del autoconocimiento. No hay ruta marcada para encontrar nuestro propósito, nuestro porqué o nuestra profesión ideal. Como escribió Machado “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. De ahí, que sea muy importante afrontar este proceso con cierta calma, amplitud de miras, mucha auto-observación y voluntad de experimentación. Se trata de ir por la vida con «mente exploradora».
Asimismo, existen 3 principios básicos en los que fundamentar cualquier proceso de búsqueda interior y de reflexión vital. Es decir, son tesis universales que nos pueden ayudar a reflexionar sobre nuestras creencias y sobre nuestra manera de tomar de decisiones.
- Eres único/a
Tu vida es tuya y de nadie más. Es decir, nadie la ha vivido antes y nadie va a vivirla después. Eres único y diferente a absolutamente cualquier otro ser humano que exista, que haya existido o vaya a nacer en el futuro. Hasta los gemelos monocigóticos, aquellos que comparten placenta, pueden llegar a ser muy diferentes en cuánto a sus atributos. Así, es importante tener bien presente que todos disponemos de unas capacidades únicas y unas características propias.
Nos diferencia un primer factor biológico. Ten en cuenta que tu vida empezó a formarse mucho antes de que nacieras. Imagina cuántos seres humanos han vivido en los cincuenta mil años que han pasado desde que existiera el Homo Sapiens y con él, tus primeros antepasados reales. ¿Cuántas vidas se habrán compartido e hijos se habrán formado para dar lugar a tu nacimiento? ¿Cuántas citas a ciegas se habrán ideado? Tu vida, como dijo en su día el Dalai Lama, es al fin y al cabo, un milagro. Y es con el paso de los años y las relaciones entre tus antepasados, que se han ido creando tus atributos: tu sexo, tu color de piel, tus rasgos, tu sexualidad, así como también tus aptitudes, tu personalidad, tus fortalezas y tus talentos.
El segundo factor es nuestro entorno cultural, entendido como nuestros valores compartidos, nuestros hábitos sociales o nuestros patrones de conducta. La cultura te limita y te concede, te otorga y te prohíbe. Así, tu vida y tu propósito se verán afectados por cómo te afecta tu entorno cultural. Yo nací en un lugar concreto de la plana de Lleida y en un momento histórico específico del siglo XX. Mis posibilidades no tienen nada que ver con las de mis tatarabuelos, que nacieron en mí mismo pueblo hace tan solo algo más de 100 años. Mientras que ellos ni siquiera pudieron ver las olas del mar, yo podría estar regentando un chiringuito en la playa o haber estudiado para convertirme en capitán de un barco mercante. Mi entorno social y cultural me permite hoy abrirme a experiencias inimaginables hace tan solo unas decenas de años.
2. Eres creador/a de tu vida.
Lo habrás oído antes, pero está bien recordarlo: no podemos cambiar el pasado, pero si podemos crear nuestro futuro. Vamos, que el pasado no arruine ni tu presente, ni tu futuro. Es cierto que en muchos aspectos somos como como el resto de humanos, mortales y dependientes del planeta para sobrevivir, pero también lo es que somos estrictamente diferentes. Tu ADN o tu huella dactilar así lo demuestran. En comparación con otros organismos, los seres humanos somos los únicos con capacidad de imaginación y de creatividad, pudiendo remontarnos a momentos pasados, o bien anticipar eventos futuros. La premonición, la retrospección, la imaginación y la creatividad son poderes inmensos que a menudo nos permiten dar forma a nuestras vidas. Somos creativos por naturaleza, como especie y también a nivel individual. Hay que recordar que “cada uno de nosotros es artífice de su propio destino”. Como ser humano dispones de multitud de posibilidades de elección. Es decir, cuando naces, no lo haces con un manual de instrucciones. Tú creas tu vida y tú puedes moldearla según las posibilidades de cada momento. En palabras de George Kelly: “Nadie tiene por qué ser víctima de su propia biografía”.
- Tu vida no es lineal
Seguramente, en algún momento de tu infancia te hicieron la típica pregunta: ¿qué quieres ser de mayor? E imagino que si eres de mi generación, la respuesta sería bombero, astronauta o futbolista. Hoy en día, creo que las respuestas más habituales son youtuber, instagramer, gamer o influencer. El caso es que las posibilidades de que te conviertas en eso que un día pensaste, son bastante bajas, pues en la mayoría de casos no es posible prever los matices de la vida: como progresaras en tus trabajos, dónde comprarás tu casa, cómo será tu pareja o cuando tendrás hijos, si es que finalmente decides tener. En mi caso, al acabar la ESO, mi tutor me empujó hacía el bachillerato tecnológico; estudios que nunca terminé. Aunque más tarde estudié y me gradué en la universidad, y conseguí encontrar mi propósito, durante mi vida laboral asumí muchos roles, llegando a vivir en 3 países diferentes, y ganándome la vida de camarero, carretillero, agricultor, administrativo fiscal, recepcionista de hotel, técnico comercial, analista académico o asistente de ventas. Hoy, después de especializarme en ello, me dedico a la gestión estratégica de departamentos de marketing y ventas, y soy feliz acompañando y formando a personas en procesos de autoconocimiento y en la planificación de sus marcas personales. Lo que quiero decir es que ni tú, ni yo, ni nadie puede predecir exactamente su vida. Tu vida, como la mía, es una constante sucesión de eventos fruto de combinación de tus intereses y tu personalidad, con las circunstancias y oportunidades del entorno y el momento. Aunque en tu perfil de Linkedin o en tu currículum, lo expreses como una vida planificada cronológicamente la realidad es muy distinta. Evidentemente, no queremos dar la impresión de que nuestra vida ha sido una constante sucesión de cambios, como lo son la mayoría, sino que se ha sucedido a partir de una planificación sensata y deliberada. Además, en mi opinión, tampoco el paso de los años es en realidad, significado o evidencia de nada. Es la experiencia y no el tiempo cronológico lo que forma al individuo, define sus creencias y su personalidad. Así, para encontrarte a ti mismo y descubrir tu propósito, es necesario y recomendable abrirse a la experiencia, y encontrar y valorar nuevos caminos de acuerdo al entorno y a las oportunidades de cada momento.
Dicen que la mejor manera de predecir el futuro es creándolo. Igualmente, yo creo que la mejor manera de conocerse a sí mismo, es creándose conscientemente a sí mismo. Cómo dice la canción, a vivir se aprende viviendo.
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Artículo en parte adaptado del libro Encuentra tu Elemento, de Ken Robinson. Cap. 1
por Jmagustí | Dic 29, 2021 | JM Agustí
Ayer estuve visionando el emotivo documental de Pau Donés, entrevistado por el gran Jordi Évole. Un reportaje excelente y sensible, muy humano. Una entrevista que, inevitablemente, conducirá a muchos a la introspección. Entre las muchas frases impactantes de Pau, hay una que me llamó especialmente la atención, puesto que llevaba unos días reflexionando sobre el tema. “Las cosas pasan a su debido tiempo” decía Pau en una de sus reflexiones con Évole. Creo que es una frase que puede caer bastante fácilmente en la vanidad, si no fuera un crack como Pau, en medio de su conocida situación y ante una gran audiencia, quién la verbaliza. Pau hace esta reflexión, después de años de enfermedad y estando desgraciadamente, muy cerca del final de su vida. Es una frase mucho más potente de lo que parece. En realidad, esta frase un tanto simple, resume a la perfección el Wu Wei, una corriente de la filosofía Taoísta que propone un cambio drástico en la manera de entender el mundo y afrontar la vida.
El Wu Wei es un concepto bastante complejo, no siempre fácil de comprender pues contradice plenamente los fundamentos de la sociedad occidental actual. A menudo, en nuestro día a día, nos vemos abocados a la hiperacción, el cortoplacismo, obligaciones constantes, deberes y objetivos de todo tipo, siempre ineludibles y de imperioso cumplimiento. Muy a menudo, el no llegar dónde nos habíamos planteado llegar o el no conseguir lo que inicialmente nos habíamos propuesto conseguir, es fuente de frustraciones, ansiedad, preocupaciones, sensación de intranquilidad y muy a menudo, sentimientos de culpabilidad. A pesar de todos los avances conseguidos respecto a generaciones anteriores, o tal vez, a causa de ellos, nuestras agendas están atestadas de reuniones, actividades y compromisos inexcusables, a la vez que nuestras mentes trabajan sin descanso, continuamente ocupadas o conectadas a teléfonos y pantallas. Una continua hemorragia energética y un estado emocional permanentemente al borde del abismo.
El Wu Wei viene a contradecir esta forma de entender la vida del hacer, hacer y hacer. De alguna manera, esta corriente filosófica, nos aporta otra visión: la de la “no-acción”. Algo así como el “go with the Flow”. Se trata de dejar fluir o, dicho de otra manera, dejar de luchar. No se trata de resignarse, ni mucho menos de rendirse. Se trata de dejar que la mente fluya libremente a través de la inacción y de buscar momentos para rebajar la hiperestimulación a la que están sometidos continuamente nuestros sentidos.
Hace ya un tiempo realice el programa de mindfulness MBSR, un programa de meditación budista creado por el Dr. Kabat-Zinn de la Universidad de Massachussets, diseñado a tratar patologías dónde el estrés es un factor determinante. Mis primeras relaciones con la meditación no fueron como esperaba. Conseguir la mente en blanco devenía una obsesión y no hacer nada era un esfuerzo, así que terminaba haciendo algo, esforzándome. Hasta que la práctica no fue más habitual y yo dejé de juzgarla, no conseguí sacarle partido a esta herramienta tan potente.
El Wu Wei es un estado similar al definido por Mihaly Csikszentmihalyi en su teoría de “la zona de flujo”. El flujo sería aquello que experimenta una persona cuando dicho individuo está completamente inmerso en la actividad que esta realizando. Un estado de total implicación en la tarea ejecutada. Ese estado mental, a su vez, produce bienestar y plenitud a unos niveles que hacen perder la noción del tiempo y de uno mismo. Las experiencias Wu Wei pueden llegar a ser pues muy positivas. Se trata de “dejar de desear el control absoluto” de la situación y aprender a surfearla en nuestro favor. Sería como el aikido, una corriente entre las artes marciales japonesas en la que el oponente es derrotado con su propia fuerza.
Otra frase menos filosófica pero igual de conocida que lo ejemplifica, es “si te dan limones, haz limonada” o mi versión favorita, “si te dan limones, pide sal y tequila”. Básicamente, se trata de aprovechar y aprender de todo lo que te da la vida, aún y cuando no es esperado, aún y cuando no es positivo. Aceptar que de alguna manera, todo enseña.
El Wu Wei no es rendición, ni promueve la inactividad. No se trata de dejadez o pasividad. No habla de quedarse tumbado al borde del río, si no de NO nadar contra corriente. Vivir de forma espontánea, con sencillez y naturalidad, sin esforzarse en forzarlo todo. Se trata de aprovechar las circunstancias en nuestro favor y que nuestras metas y ambiciones no se conviertan en una fuente de ansiedad y desasosiego.
El Wu Wei en definitiva, no deja de ser un estado mental. Es un estado de calma y tranquilidad en que cada uno cree en sus capacidades y en el propio flujo de la vida. Significa mantener la serenidad en los momentos complicados y difíciles, sabiendo que antes o después, saldrá el sol. Algo así, como aquel proverbio chino, que dice: “Si tiene solución, por qué te preocupas. Si no tiene solución, por qué te preocupas”.