La historia cuenta que si pones repentinamente una rana en agua hirviendo saltará, pero si la rana se pone en agua tibia y luego se lleva lentamente a ebullición, se cocerá hasta la muerte, al no percatarse del peligro. El sistema y las normas sociales actúan a menudo de manera muy similar. Van oprimiendo lentamente el natural desarrollo individual de las personas, intentando creando seres uniformes, dóciles y obedientes.
No sé si a ti también te ocurre, si tú también te sientes, a veces por lo menos, oprimido por el sistema. Si a menudo, crees ir contracorriente. Si te mueves más por presión social que por tus propias convicciones. Es decir ¿haces lo que se supone que debes hacer o haces aquello que realmente QUIERES hacer?
¿Te sientes plenamente LIBRE? Por ejemplo, ¿te fijaste hasta qué punto escogiste conscientemente qué estudiar, dónde vivir, si comprar o alquilar, tu equipo de fútbol, tu religión, tu profesión, o si quedarte soltero y/o no tener hijos eran también una digna opción? Nuestra sociedad, nuestra cultura, nuestra religión y nuestra educación NO nos enseñan a pensar, nos enseñan QUÉ pensar. Así, erradican la diferencia y el libre pensamiento. Y también así se aseguran que el sistema perdure.
Imagino que ahora que empieza el año, te has planteado algunos propósitos. Si me permites uno más, te sugeriría que empezaras a dedicar tiempo a pensarte y a cuestionarte. Para la mayoría de las personas es algo complicado, pues no solemos conocernos en profundidad y tampoco acostumbramos a querernos lo suficiente. Piensa que vale la pena intentarlo y que nunca es tarde para ello, pues además, este es un camino que nunca termina, no es un proceso con punto y final. Siempre acabas descubriendo comportamientos automáticos que aflorar y que cuestionar. Tu desarrollo personal es infinito.
En realidad todos somos seres únicos y diferentes, «raros». Todos tenemos alguna tara que explotar, rareza que potenciar, y fortalezas y talentos sobre lo que construir. Mi sugerencia es que te centres en ti y abraces esa rareza. Aquello que te diferencia es aquello que te hace auténtico, único. Céntrate también en tus deseos, sueños y aspiraciones. Son los que están centrados en sí mismos, aquellos que van adelante con sus sueños. Los creativos, los locos, los ingeniosos, inventivos, originales y pioneros. Recuerda, las grandes marcas personales son las diferentes y auténticas, y en ese sentido, ser uno más, es siempre ser uno menos.
CUESTIONARTE, auto-observarte y criticarte para mejorar es todo cuánto debes hacer. Aumentar tu CONSCIENCIA y tu autoconocimiento es acercarte a la verdadera LIBERTAD.
Hablaremos de esto y de mucho más en el próximo taller de coaching vocacional. Contáctame sin compromiso para más información y comparte este post si te ha parecido interesante.