La analogía de valores y superpoderes es del conocido experto en marca personal Guillem Recolons. Tener poder es tener la capacidad de hacer algo, lo que sea, sin nada ni nadie que lo impida. Por esa razón los superpoderes son asociados a célebres personajes de ficción como Spiderman, Batman o Superman.
A efectos de liderazgo personal o de personal branding, los superpoderes adoptan una forma más humilde de expresión, los llevamos a lo terrenal y los definimos cómo VALORES. A la práctica, los valores son igual de importantes que poder volar, saltar entre edificios, moverse a velocidad ultrasónica con un batmóbil o disponer de una fuerza física sobrehumana.
Los valores son aquellos principios básicos sobre los que basamos nuestras decisiones y que acaban determinando nuestra conducta. Los valores son nuestras raíces y por lo tanto, no podemos cambiarlos de un día para otro. Estos, se han ido construyendo a lo largo de toda nuestra vida, a través de lo que hemos ido aprendiendo y experimentando. Nuestra educación, así como nuestro contexto social y cultural, suelen influir mucho en ellos.
Existen centenares de posts y artículos que definen cuáles son los más importantes, sin embargo, en mi opinión, no existe una lista correcta posible. En mis cursos, suelo hacer un pequeño ejercicio, mapeando los valores de cada una de las personas de clase, llegando siempre a la misma conclusión, y es que todos y cada uno de nosotros ordenamos y agrupamos los valores de forma diferente. Por eso mismo es necesario hacer algo de introspección e intentar definir lo mejor posible cuales son nuestros valores (superpoderes) y poder llegar a hacer una priorización de estos.
Los valores son aquellas premisas básicas, sobre los que fundamentas tus decisiones y debes saber que tomamos más de 35.000 decisiones diarias (el 99,75% de ellas inconscientes). Cuando les pregunto a mis alumnos si les importa el hambre en el mundo, el 100% de ellos responden que sí, algunos muy efusiva y firmemente. Luego, les pregunto cuántos de ellos han llevado algo de comida al banco de alimentos en los últimos meses y en ese momento raramente alguno de ellos alza la mano. Como puedes ver, nuestra conducta no es siempre tan consecuente con nuestros valores. Así, muchas de nuestras frustraciones y eventos dolorosos, ocurren cuando percibimos que nuestros valores no son compartidos con nuestro entorno más cercano, ya sean personas u organizaciones.
Te propongo pues hacer inventario de tus valores. Sin miedo y con la máxima honestidad contigo mismo, pues los valores son personales e intransferibles, y por lo tanto no hay respuestas correctas o incorrectas. Lo suyo es ser capaz de definir cuáles son los 4 o 5 valores más importantes para ti. Hacer ese ejercicio desde la consciencia, permitirá definir cuáles son las bases de la persona que quieres ser. Luego, debes contrastar si realmente la mayoría de decisiones de tu día a día se fundamentan en esos valores. Pues descargarte un listado de valores en internet o escríbeme a hola@jmagusti.com y estaré encantado de hacerte llegar uno. Te recomiendo que empieces marcando una docena de ellos. Parece fácil pero no lo es, y deberás pensar mucho, descartar, escoger y priorizar. Algunos de los elegidos serán parecidos, así que te propongo que luego los agrupes en 4 o 5 grupos. Finalmente, define el valor más importante de cada agrupación, pues será el que dará nombre a la totalidad del grupo que creaste. Si no eres capaz de definir uno cómo el más importante, te recomiendo que intentes ponerle un nombre que le dé significado a ese grupo. Cualquier «título» que parta ti este bien, pues es algo absolutamente personal.
Definir tus valores te permitirá tomar mejores decisiones y vivir de acuerdo a aquello que realmente eres, estableciendo límites a los demás y mejorando así tu bienestar y felicidad. Definir tus valores te permitirá también velar por ti mismo y priorizar que o a quién quieres en tu vida, y qué o quién sobra., pues eso también pasa. Aprenderás a reconocerte, aceptarte y quererte cómo eres. Los valores te ayudarán a ser más coherente entre aquello que piensas, aquello que haces y aquello que sientes. En palabras de Roy E. Disney, “cuando tus valores son claros para ti, tomar decisiones se vuelve sencillo”.
Sé auténtico, sé tú mismo, abraza tus rarezas.