¿Te fijaste en que casi siempre nos presentamos con nuestro nombre, apellidos y profesión?

Acostumbramos a darle mucha importancia a nuestra dedicación. Nos define. Algo normal si tenemos en cuenta que dedicamos más de una tercera parte de nuestra vida a nuestra profesión.

Cuenta el relato que dos peces jóvenes nadaban corriente abajo cuando se cruzaron con un pez adulto en dirección contraria.

  • Buenos días. ¿Qué tal el agua jóvenes?

Ambos sonrieron y siguieron nadando aguas abajo. Algo más adelante, uno de los jóvenes peces se paró y le preguntó al otro:

  • ¿Qué es el agua?

Dichos peces estaban en su “elemento”, es decir, hacían aquello que les es natural. ¿Qué te parecería tener esa sensación cuando vas a “trabajar”? Algunas personas consiguen trabajos tan alineados a sus habilidades y a sus gustos, que ni siquiera hablan de ir a “trabajar”. Viven sin “trabajar”. Cómo dijo Confucio, “Escoge un trabajo que te guste, y no trabajarás un solo día de tu vida”.

¿Y tú? ¿Vives tu trabajo cómo una obligación o lo vives cómo una “suerte”? ¿Deseas enérgicamente la llegada del fin de semana o te complace dedicar horas a tu ocupación?

Dedicarnos a lo que nos gusta tiene multitud de beneficios. Afrontamos nuevos retos sintiéndonos capaces, realizados y plenos. Aumenta la satisfacción, la felicidad y también la productividad. Así, en una organización de empleados dichosos, contentos e inspirados, tendrá mayor probabilidad de éxito que cualquier otra empresa dónde abunde la apatía, la desidia y la amargura. Es decir, no solo es positivo para las personas, sino que lo es socialmente y económicamente.

Un proceso de coaching vocacional puede ayudar a personas en multitud de situaciones diferentes. Por ejemplo, si:

  • Eres estudiante y no sabes qué formación, grado o especialización escoger.
  • Estás en la mitad de tu carrera y simplemente te das cuenta que eso que haces ya no encaja con tus valores o con tu estilo de vida, y necesitas un cambio radical.
  • Estas en paro, pues es un momento ideal para mirar a tu interior, conocerte mejor y focalizarte en aquello que te llene, aportando además valor a otros.
  • Tal vez estás jubilado, un excelente momento para por fin perseguir tus sueños.

A lo sumo, si estas en cualquier de estas situaciones, aumentar tu autoconocimiento te será de gran ayuda. Se trata de alinear varios pilares: descubrir tus auténticos gustos y motivaciones, conectar con tus talentos innatos, proceder de acuerdo a tus valores y plantearte retos e ideas posibles y ejecutables de culminar de acuerdo a tus medios y a tu entorno.

Sea como fuera, la mejor manera de predecir tu futuro, es crearlo. Ponte a trabajarte, a buscar en tu interior, haz un curso de autoconocimiento y si lo necesitas, búscate un coach, alguien que pueda guiarte y ayudarte.

Ante todo, recuerda, las casualidades no existen, tus acciones definen tus resultados.

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